Martes, 26 de febrero de 2008

Y de las montañas de Anatolia y la lucha por la sucesión, a la estepa rusa y la Gran Guerra Patria. Esta vez el viernes nos plantamos delante de un Eastern Front II sin mucha idea del mismo, pero con muchísimas ganas. Yo no había probado todavía un juego de bloques de madera, pero después de mirarme por encima las instrucciones (tan por encima que solo había ojeado las páginas impares mientras se iban imprimiendo las pares por el otro lado) me había quedado la sensación de que era un juego apasionante… y la verdad es que no me defraudó.

Hay que decir aquí que el frente central ruso se deshizo después de una “genial” maniobra en pinza de nuestros cuerpos panzer. No pudimos acabar la partida (bueno, solo hicimos un turno y medio) pero la cosa estaba bastante jodida para los rusos. Lógico, entre las tropas alemanas nos encontrábamos Xavi y yo mismo… sin comentarios.

A parte de la idea de los bloques de madera que hace que el contrario no sepa qué tiene delante y te obliga a afinar la memoria (sí Quico, al estilo Stratego, pero más chulo), el juego tiene cosas muy, muy interesantes. Las tropas funcionan por pasos que van asumiendo bajas según los impactos que reciban en combate. Los HQ’s tienen también un número de puntos de mando que hay que ir gastando para activar a las tropas. Esos puntos son caros y solo se puede recuperar uno por turno. De esa manera, las ofensivas se van lentificando debido a la falta de mandos capaces de organizarlas.

 

El tipo de terreno no solo determina el número de bloques que se pueden apilar en un hexágono (que, por cierto, son demasiado pequeños para lo que se puede acumular dentro) o la fuerza defensiva de los mismos (basada en doblar o triplicar los impactos necesarios para hacer una baja), sino que complica el avance sobre los mismos al limitar el número de bloques que pueden atravesar un lado de hexágono para entrar o salir. Por ejemplo, un lado de hexágono de río solo puede ser atravesado por un bloque, ya sea de entrada o de salida. Así que los ataques a través de algunos terrenos obligan a introducir tropas poco a poco o a buscar la manera de atacar desde varios hexágonos para introducir más de una ficha a la vez. Eso permite al defensor explotar al máximo las ventajas de los múltiples ríos que atraviesan Rusia y al atacante a aprovechar los espacios que quedan entre estos para profundizar en sus avances.

Todo eso unido a que los hexágonos pueden estar en disputa (ocupados por los dos bandos) permite una mezcla de lucha de posiciones y de los avances rápidos y profundos típicos del frente ruso. Jordi C. y Toni intentaron embolsar a nuestras tropas en la zona de Leningrado atacando a través de un hexágono de bosque defendido por un único bloque con solo dos pasos de fuerza. Al estar al otro lado de un río solo podían introducir una ficha por turno (solo podían acceder por un lado de hex) y no tuvieron mucha fortuna con las tiradas del primer cuerpo blindado que usaron. Eso nos permitió reforzarlo con otro cuerpo y se fue convirtiendo en un combate de posiciones. Muy auténtico.

Lo único discutible es, quizá, el sistema de combate, basado en los famosos impactos producidos por sacar un resultado específico con un dado, lo que produce enormes tiradas de dados para conseguir muchos cincos o seises (o incluso cuatros, dependiendo del tipo de ficha o el terreno defensivo). Así que no lo recomiendo a aquellos a los que no les guste tirar muchos dados. Pese a todo, es un sistema apasionante que genera mucha tensión. El tirar muchos dados produce resultados muy diversos que le dan emoción al asunto, alternando los cabreos con las alegrías inesperadas.

Muy, muy chulo. Ahora habrá que leerse bien las instrucciones y preparar una partida entera con el Western Front II. Por cierto... menos mal que no me gusta hacer análisis de los juegos...


Comentarios
Publicado por von Pi?olen
Viernes, 29 de febrero de 2008 | 16:54
Bueno, pues para no gustarte realizar an?lisis, te has lucido, un an?lisis digno de un profesional.

Decir que a?n siendo la primera partida para todos excepto para mi, logramos ponernos a jugar en relativamente poco tiempo y que se notaba que hab?a nivel, mucho nivel. Estoy seguro que en la pr?xima los alemanes no abrir?n boquete como hicimos Jan y yo con tanta facilidad. Eso s?, si les llega a salir bien a los sovi?ticos lo de Leningrado, uff, que problemas hubieramos tenido.

Un abrazo,

GFM von Pi?olen
Publicado por montinovof
Martes, 04 de marzo de 2008 | 11:51
Buenas , una vez probado la dureza de los panzers y vuestras maniobras antinatura os puedo asegurar que los nuevos T-34 os aplasataran en las puertas de la capital del mundo bolchevique.

Un gelido saludo desde las frias estepas rusas.

Toni
Publicado por El_Gran_Odball
Martes, 04 de marzo de 2008 | 11:59
Todos los rusos se llenan la boca de palabras... pero pronto la tendr?n llena de tierra. Vacilando