Mi?rcoles, 19 de marzo de 2008

 Seguimos empantanados en Rusia con el East Front II (Quagmire, como dirían en el Twilight Struggle). Nuestros tímidos avances del verano de 1941 nos han llevado a una línea de frente mucho más retrasada de lo que históricamente debiéramos estar y enfrentados a más rusos de los que tendría que haber. Además, nuestros HQ’s están agotados y con pocas posibilidades de hacer ninguna Blitz y, para colmo, el barro llega a las primeras de cambio y acaba de trastocar todos nuestros planes. Esto parece la Primera Guerra Mundial, 5 meses y tan solo hemos avanzado 3 hexágonos en el área de Odessa… algo falla, está claro.

Bien es cierto que la primera activación de septiembre fue espectacular. Al fin caían Kiev y Odessa, y parecía que el sur iba a romperse de tal manera que la línea rusa tendría que recomponerse ligeramente más atrás. Pero no, los rusos apostaron por una defensa en profundidad, dejando pequeñas unidades delante de nuestras tropas a las cuales había que matar para, de nuevo, encontrarnos otra más. Además, como ya he dicho, el barro desorganiza  nuestros HQ’s (tienen un punto menos de mando) y aumenta la defensa en claro… un infierno. Apostamos por activar el sur con casi todos los puntos de mando para obligar al ruso a defenderse y a reorganizarse, pero no había manera de romper el frente en condiciones. Siempre nos faltaba un poco más para obligar al ruso a utilizar más tropas para tapar los huecos.

Llega el invierno y en el centro se produce el esperado contraataque soviético con, por lo menos 12 cuerpos de ejército de los cuales, más o menos, 3 son shocks y otros 3 carros. Nuestra línea aguanta e incluso derrota a los soviéticos en algunos puntos (la propaganda rusa dirá que gracias a los dados, pero eso no es cierto, nuestras tropas son lo mejor), pero sufre enormes bajas. Y lo peor de todo es que, si no me equivoco, toca jugar febrero de 1942… aún faltan millones y millones de turnos hasta el verano.

Pero ya lo dije el otro día, vivimos tiempos muy buenos para la afición y se nos acumula la faena. El viernes nos reunimos nada más y nada menos que 8 jugadores, lo que nos obligó a organizar una partida simultanea, aunque solo fuera para enseñar cómo se juega, al Barbarossa to Berlin. Da la sensación de que si organizamos un club habrá que buscar un espacio tirando a grande…. Sobre todo con la idea de montar un Case Blue...

Ya que esta Semana Santa no puedo dedicarle mucho tiempo al vicio, ayer montamos un nuevo American Megafauna que terminó con la destrucción del mundo. Empiezo a estar harto de los juegos que deciden por sí solos que ya no podemos jugar más. Esta vez fue porque el nivel de CO2 subió hasta tal grado que hizo imposible la vida sobre la superficie de la tierra y eso que nuestras especies eran de lo más interesante, como no. Mis bichos triunfaron gracias a que uno se alimentaba del otro. La primera, el herbívoro, era una foca anfibia (M) con una cola acorazada que tanto servía de protección contra los carnívoros (a), como para romper armaduras (A). Luego conseguí una uña (A) que aumentaba mi capacidad para romper conchas por lo que me dediqué a comer marisco en las zonas de mar, donde nadie más podía alimentarse. Tuve un caparazón de tortuga durante una temporada (aa), pero la llegada de mi carnívoro me hizo cambiar de planes.

(Esta es mi foca con sus dos mejoras genéticas)

El Jordi C. tenía un carnívoro con el cual no se podía competir por su número de dientes, pero que no se podía alimentar de mis focas y sobrevivía de los camellos comedores de hierba (G) del Jose que no tenían armadura y eran blanditos. El Jordi también tenía una especie de tortuga insectívora (aI) con un fémur muy largo que le hacía ser rápida (s) y que había desplazado a mis focas y a los camellos de Jose de media pangea (o de lo que quedaba de ella, porque el aumento del CO2 nos iba dejando casi sin biomas). Menos mal que mis focas sabían vivir en el agua. En esas me llegó un creodonte rápido (s) y con buenos dientes (A). Así que por eso decidí quitarles la armadura extra a mis focas, porque, además de quedar más monas, se convertían en el alimento de mi nueva especie y seguían sin poder ser devoradas por el carnívoro de Jordi. Mi creodonte se extendió gracias a la dieta de focas con cola y tortugas con fémur… pero los efectos del calentamiento global acabaron con todos nosotros. Que premonitorio...


Comentarios